Tiende tu mano al vecino,
porque sí, por elegancia.
Que no todo sea ganancia
a lo largo del camino.
Cambia de sabor el vino,
cuando no hay con quién brindar
¿Qué harás con atesorar
y ser opulento en bienes,
si entre tus bienes no tienes,
el bien supremo de dar?
Este poema lo escuché una vez cuando era chica por la radio y nunca pude olvidarlo. (Son esas cosas de la memoria) y es un poco el motor de mi vida.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
ME ENCANTA ESTE POEMA.
ResponderEliminarEN LAS COSAS SENCILLAS Y COTIDIANAS, COMO ALGO QUE SE ESCUCHA SIN QUERER O SIN ESPERAR MENSAJE ESTA LA VERDAD, AL MENOS ESO CREO.
YA SOLUCIONE EL TEMA DE SEGUIR APARECIENDO, CREO QUE ESTABA ANONIMA , SOY UN DESASTRE CON ESTOS APARATOS SIGLO XXI.