martes, 10 de febrero de 2009

Posible magia

Voy a esperar los destellos de las sombras,
cuando me cubra la posible magia,
y con el aroma del vientoy con tus ojos,
voy a levantar la cima para lanzarme sobre ti
y dibujarte una sonrisa en todo el cuerpo

Impacientes

Te desintegraste en mis dedos,
los espejos no pudieron atraparte,
te encarnaron otras manos;
duele menos la espera de esperarte.
Cuando llegues, no me avises

lunes, 9 de febrero de 2009

Entre el cielo y el infierno

Cuando estudiaba en el profesorado, el cura, que era el Rector, nos contó un cuento, que decía más o menos así."Un hombre muere, llega al cielo, pero San Pedro le dice, que debido a todas las malas cosas que había hecho en la tierra, tenía que ir al infierno. Desolado por los dichos del portero del cielo, bajó a los confines siniestros y esperó pacientemente el castigo que le esperaba. Pero, ante su asombro, el diablo se acercó y le dijo: "Aquí hay distintos infiernos, debés elegir uno y cumplir tu eterna condena".Entonces, comenzó a caminar y vio que había una larga cola, como de tres o cuatro cuadras, y a lo lejos un cartel que decía "Infierno Argentino". Pensó:"Ni loco me hago tremenda cola", y fue hacia otro infierno. LLegó al más próximo, que era el infierno inglés y donde había dos o tres personas esperando, a las que les preguntó cuáles eran los castigos a sufrir; uno de ellos le respondió:"1º te dan latigazos con púas, después te meten en un horno y por último el Diablo en persona te clava unas lanzas en los costados", "ni loco", pensó y fue hacia otro, y hacia otro y a otro más, pero en todos obtenía la misma respuesta.Entonces decidió volver al in fierno argentino a preguntar cuál era allí el castigo, y el último de la fila le contestó:"1º te dan latigazos con púas, después te meten en un horno y por último el Diablo en persona te clava unas lanzas en los costados". Sorprendido por la respuesta dijo"es igual que en todos los otros". "Igual no" dijo el que repartía los números,"El horno, hace 10 mil años que no funciona,los látigos se los robaron y el diablo está trabajando a reglamento, así que viene, firma y se va" (sic)

Las Meninas 2º parte

Sociedad y vida cultural
En el año 1658, España fue derrotada por los ingleses en Dunkerque, en la batalla de las Dunas y el gobierno del Cardenal Mazzarino intentó que Francia pactase una alianza con Inglaterra. España, en 1659, fima la paz de los Pirineos que dio fin a la Guerra de los Treinta Años; con este acuerdo, cedió el Rosellón a Francia junto con una parte de la Cerdaña y otra de los Países Bajos. Se impuso el matrimonio entre el rey de Francia Luis XIV y María Teresa de Austria hija de Felipe IV de España. Velázquez, debido a su cargo de Aposentador Real, obtenido en 1651, en la corte española, tuvo que ir a la Isla de los Faisanes para preparar el encuentro; después de este viaje murió en Madrid en 1660; en el año 1661 falleció Mazzarino y en 1665 el rey Felipe IV.
Un hecho literario destacado del año 1660 fue el estreno de la obra Celos aun del aire matan, con texto de
Calderón de la Barca y música de Juan Hidalgo. En cuanto a pintura se puede destacar el cuadro de Vermeer, Militar y muchacha riendo. El mismo autor había pintado hacía dos años La lechera (1658).


Cruz de la Orden de Santiago.
Se tiene noticia de que en el reinado de Felipe IV había unos treinta mil cortesanos. Entre las grandes pasiones del monarca, que había dejado el gobierno prácticamente en manos del
conde duque de Olivares, se encontraba el teatro; escribía comedias que él mismo representaba delante la corte Desde los años 1650, Velázquez tenía la reputación de ser un gran conocedor de las artes, y gran parte de la colección del Museo del Prado, por ejemplo, de Tiziano, Rafael Sanzio y Rubens, fue adquirida y organizada bajo su dirección Fue enterrado el 6 de agosto de 1660 con las vestiduras y la insignia de caballero de la orden de Santiago, distinción que tanto deseaba conseguir en vida. Se dice que fue Felipe IV, el que después de la muerte del artista, añadió al cuadro de Las Meninas, la cruz de esta orden sobre el pecho de Velázquez
El año
1665, fecha de la muerte de su padre, la infanta Margarita de Austria contrajo matrimonio con el emperador Leopoldo I, hijo del emperador Fernando III y de la infanta María Ana de España.
Personajes


La infanta Margarita, la primogénita de los reyes, es la figura principal. Tiene cinco años y está acompañada de sus meninas y de otros personajes. Va vestida con el guardainfante y la basquiña gris y crema. Es la alegría de sus padres como única superviviente de los varios hijos que fueron naciendo y muriendo. La infanta Margarita fue la persona de la familia real más retratada por Velázquez. Se conservan de ella sobresalientes retratos en el Museo Kunsthistorisches de Viena. La pintó por primera vez cuando no había cumplido los dos años de edad. Ese cuadro se encuentra en Viena y se considera como una de las joyas de la pintura infantil.
Doña
Isabel de Velasco, hija del conde de Fuensalida que contrajo matrimonio con el Duque de Arcos, la otra menina, está al otro lado, en pie, vestida con la falda o basquiña de guardainfante, en actitud también de hacer una reverencia.
Doña
María Agustina Sarmiento de Sotomayor, menina de la infanta, hija del conde de Salvatierra y heredera del Ducado de Abrantes por vía materna de su madre Catalina de Alencastre, que contraería matrimonio más tarde con el Conde de Peñaranda, Grande de España. Agustina pleitearía por sus derechos a suceder en el Condado de Monterrey. La Infanta ha pedido un poco de agua para beber y doña María Agustina le ofrece sobre una bandeja, un búcaro, es decir, una vasija hecha de arcilla porosa y perfumada que refrescaba el agua. La menina inicia el gesto de reclinarse ante la real persona, gesto propio del protocolo de palacio.
Mari Bárbola es la enana hidrocéfala que vemos a la derecha. Entró en Palacio en 1651, año en que nació la infanta y la acompañaba siempre en su séquito.
Nicolasito Pertusato, italiano, está a su lado y aparece golpeando con su pie a un mastín pintado en primer término, con aire tranquilo. Nicolasito llegó a ser ayuda de cámara en Palacio.
Doña
Marcela de Ulloa está detrás de doña Isabel. Va adornada con tocas de viuda. Era la Camarera Mayor (o guarda mayor de la princesa) viuda de Don Diego de Portocarrero y madre del Famoso Cardenal Portocarrero y antes había servido a la condesa de Olivares.
El personaje que está a su lado, medio en penumbra, es un guardadamas pero no lo menciona Palomino en su relato, aunque los estudios recientes aseguran que se trata de don
Diego Ruiz Azcona, prelado vasco de familia hidalga que fuera Obispo de Pamplona y Arzobispo de Burgos, ostentando el cargo de Ayo de los Infantes de España.


A la izquierda del cuadro, se encuentra el pintor delante de una gran tela; se considera que este es el mejor autorretrato de Velázquez. Sobre su pecho se encuentra, pintada posteriormente, el emblema de la orden de Santiago.
Don
José Nieto Velázquez (tal vez pariente del pintor) es el personaje que se ve al fondo del cuadro, en la parte luminosa, atravesando el corredor por un vano cuya puerta abierta nos muestra los típicos cuarterones tan de moda en aquellos tiempos. Este señor fue jefe de la Tapicería y Aposentador de la reina. Como dice el crítico de arte Harriet Stone no se puede estar seguro si su intención es salir o entrar de la sala
A la izquierda y delante de un gran lienzo, el espectador ve al autor de la obra,
Velázquez. Está de pie y mantiene en sus manos la paleta y el pincel, en una actitud pensativa, como si examinase a sus modelos antes de aplicar otra pincelada. Está trabajando rodeado de unos personajes cuya identidad se conoce totalmente.
Felipe IV y su esposa Mariana de Austria, en la lejanía del cuadro, se reflejan en un espejo detrás del pintor. Con el espejo, se desvela qué pinta Velázquez: pinta a los reyes, que posan "fuera del cuadro", más o menos en el lugar donde está el espectador. Es un truco que nos integra en la pintura, fusionando realidad y apariencia.

domingo, 8 de febrero de 2009

LAS MENINAS

A pedido de Pepe, aquí va una entrada acerca de Las meninas.
Conocida popularmente desde el siglo XIX como «Las Meninas», La familia de Felipe IV es, probablemente, la obra más importante del pintor español Diego Velázquez, realizada en el año 1656 y expuesta en el Museo del Prado de Madrid.
Es una de las obras pictóricas más analizadas y comentadas en el mundo del arte. Como tema central muestra a la infanta
Margarita de Austria, a pesar que la pintura presenta otros personajes, incluido el propio Velázquez. El artista resolvió con gran habilidad todos los problemas de composición del espacio, la perspectiva y la luz, gracias al dominio que tenía del tratamiento de los colores y tonos junto con la gran facilidad para caracterizar a los personajes; Un espejo colocado en la parte del fondo de la pintura refleja las imágenes del rey Felipe IV de España y su esposa Mariana de Austria, según unos historiadores, entrando a la sesión de pintura, y según otros, posando para ser retratados por Velázquez; en este caso sería la infanta Margarita y sus acompañantes los que venían de visita para ver la pintura de los reyes.
El título
Este lienzo figuraba en los inventarios del
Alcázar de Madrid con el título de El Cuadro de la Familia. Más tarde, aparece catalogado en el Museo del Prado en 1843 por su director don José de Madrazo con el nombre de Las Meninas título que tuvo un gran éxito literario y que ha perdurado hasta nuestros días. Dicho título le fue impuesto al cuadro como referencia a dos personajes que aparecen en él y apoyándose en la descripción que hace de la obra el pintor y escritor Antonio Palomino de Velasco (1555-1626) en su obra Museo pictórico. Cuenta el señor Palomino en esta obra que «dos damitas acompañan a la Infanta niña; son dos meninas». La palabra «menina» es de origen portugués y es el equivalente a «paje» en femenino. Llamaban así a las hijas de personajes de la nobleza que entraban en Palacio como doncellas de honor de las Infantas y las acompañaban en su séquito a todas horas. Sólo recibían este apelativo hasta que les llegaba el momento de la puesta de largo, así pues eran siempre damas muy jóvenes.
Otros títulos que aparecen en los inventarios son: «La Sra. emperatriz Infanta de España con sus damas y criados y una enana donde se retrató el pintor a sí mismo pintando» (por referencia a la
Infanta Margarita, futura emperatriz de Austria) y «La Infanta María Teresa» (siendo tal referencia equivocada).
Historia del cuadro
Don
Antonio Palomino escribió una biografía muy extensa y llena de pormenores del pintor Velázquez. Muchos de los datos los obtuvo de lo que le iba contando Juan de Alfaro, un pintor que había sido discípulo de Velázquez en los últimos años de su vida. Siguiendo la lectura de dicha biografía, en el tercer volumen subtitulado El parnaso español pintoresco laureado, se pueden saber algunas circunstancias del cuadro.
La pintura se terminó en
1656, fecha que encaja con la edad que aparenta la infanta Margarita (unos cinco años). Felipe IV y doña Mariana solían entrar con frecuencia en el taller del pintor, conversaban con él y a veces se quedaban bastante tiempo viéndole trabajar, sin protocolo alguno. Esto era algo muy repetido en la vida normal de Palacio y Velázquez estaba acostumbrado a estas visitas. Precisamente de ahí nació la idea de la confección del cuadro tal y como lo realizó. El lugar donde trabajaba Velázquez era una sala amplia del piso bajo del antiguo Alcázar de Madrid que había sido el aposento del príncipe Baltasar Carlos, muerto en 1646, diez años antes de la fecha de Las Meninas. Cuando el príncipe murió, reutilizaron esta estancia como taller del pintor. Es precisamente este lugar el que aparece retratado en el cuadro, por eso el ambiente que puede verse es de algo cotidiano y familiar.
Según el inventario redactado tras la muerte de
Felipe IV (1665), el cuadro se hallaba entonces en su despacho, para donde hubo de ser pintado. Estaba colgado junto a una puerta, y a la derecha se hallaba un ventanal. Se ha conjeturado que el pintor diseñó el cuadro expresamente para dicho lugar, con la fuente de luz a la derecha, e incluso que lo pensó como un truco visual: como si el salón de Las Meninas se prolongase en el espacio real, en el lugar donde el cuadro se exponía.
En el incendio que destruyó el
Alcázar de Madrid (1734), este cuadro y otras muchas joyas artísticas tuvieron que rescatarse apresuradamente; algunas se recortaron de sus marcos y arrojaron por las ventanas A este percance se atribuye un deterioro (orificio) en la mejilla izquierda de la infanta, que por suerte fue restaurado en la época con buenos resultados, por el pintor real Juan García de MirandaEl cuadro reaparece en los inventarios del nuevo Palacio de Oriente, hasta que fue trasladado al Museo del Prado. En 1984, en medio de fuerte controversia, fue restaurado bajo dirección de John Brealey, experto del Museo Metropolitano de Nueva York. La intervención se redujo más bien a eliminar capas de barniz, que habían amarilleado y alteraban el efecto de los colores. El estado actual de la pintura es excepcional, especialmente si se tiene en cuenta su gran tamaño y antigüedad
Después seguirán otros. Nos estamos viendo.

viernes, 6 de febrero de 2009

Un secreto

Conocí ( en secreto),

un nuevo modo de arribarte;

de haberlo aprendido con libros

hubiera sabido( todo por apresurarme)

que cabía perfectamente y hasta sobraba lugar,

en el espacio que surge entre medio de mis pechos;

y si se hiciese a un lado,

me darían ganas de acomodarme,

sin que nos diéramos cuenta,

para llegarte por una arista cualquiera.

jueves, 5 de febrero de 2009

Un poema que una vez escuché

Tiende tu mano al vecino,
porque sí, por elegancia.
Que no todo sea ganancia
a lo largo del camino.
Cambia de sabor el vino,
cuando no hay con quién brindar
¿Qué harás con atesorar
y ser opulento en bienes,
si entre tus bienes no tienes,
el bien supremo de dar?

Este poema lo escuché una vez cuando era chica por la radio y nunca pude olvidarlo. (Son esas cosas de la memoria) y es un poco el motor de mi vida.